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Perspectivas de la economía Argentina para 2012



Muchos se preguntan si la crítica situación de la economía mundial afectará de tal forma al país que se deberá cambiar el rumbo de las políticas aplicadas, y si el modelo vigente resulta adecuado para mantener el sendero de crecimiento económico en el nuevo contexto que se avizora. En otras palabras, la incógnita es cómo enfrentamos los argentinos este 2012 desde la perspectiva económica.

La política económica implementada por el gobierno nacional, refleja claramente algunos principios para el funcionamiento del modelo, entre los cuales se destacan: la administración del tipo de cambio como política comercial, el superávit gemelo (esto es, tanto a nivel fiscal primario como en el intercambio comercial externo), el sostenimiento de la inversión pública y el apoyo ala producción doméstica y el mercado interno, teniendo el consumo como unos de los motores del crecimiento.

De esta manera los argentinos hemos podido superar el embate de una fuerte crisis económica, esta vez importada desde el exterior, pero que afectó la economía nacional sobre todo durante el año 2009. La reafirmación de tales principios permitió no sólo volver al crecimiento en el año siguiente sino lograr una fuerte ratificación al gobierno de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales del 2010.

Ahora bien, este es el punto de partida, pero lo que aquí interesa es lo que viene. Todas las proyecciones, públicas y privadas, nacionales o internacionales, hablan de una desaceleración del crecimiento económico para el año 2012, coincidiendo, por lo tanto en que el PBI argentino crecerá a pesar de la crisis mundial. Esto es positivo de todas formas si se tiene en cuenta que desde muchos sectores políticos e incluso también economistas privados, se reclamaba un sendero de crecimiento del PBI relativamente más moderado y sustentable a fin de que los precios relativos puedan encontrar su estabilidad.

Un punto central de la política económica que los países desarrollados aplican para sortear la voracidad del comercio internacional en un contexto de recesión mundial es la política comercial y la protección del mercado interno. Gran parte de lo que pueda ocurrir depende de ser coherentes con la administración un tipo de cambio competitivo y con la defensa de la industria nacional, puesto que son claves que nadie quiere abandonar, sobre todo ante la presión que ejercen otros países para colocar en economía dinámicas como la nuestra, los productos que no pueden vender ahora por la crisis. De allí que el concepto de comercio internacional administrado no debe ser mala palabra, sino una manera de defender los intereses del conjunto de los argentinos, sin descuidar la vigencia de nuestros acuerdos estratégicos regionales que también significan un beneficio real para todos (Brasil, Unasur, acuerdos comerciales con otros países, etc.). Es evidente que mantener el saldo comercial externo favorable es un objetivo prioritario de la política y estimo que se estará cercano a los u$s 9.000 millones, lo cual significa un ingreso de divisas (dólares) y por lo tanto un mantenimiento de las reservas internacionales en los niveles alcanzados.

En el plano estrictamente interno y ya previendo un año de menor crecimiento, la política fiscal apuntara a mantener el superávit primario, aspecto que ya se está observando y que si bien genera la oposición de algunos sectores, resulta una lógica y acertada interpretación de la realidad. Aquí también puede afirmarse que estas medidas son coincidentes con la opinión de un amplio marco de economistas y sectores políticos oficialistas y de oposición; pero más allá de los dichos y opiniones, las primeras acciones destinadas a sostener el superávit (como ha sido la reducción de subsidios), dan clara muestra de la intención del gobierno por mantener otro de los soportes principales del modelo, que necesariamente debe verificarse para no tener mayores dificultades. La posibilidad de mantener el superávit primario en los niveles previstos, permite hacer frente a los compromisos más allá de las posibilidades que el Estado tenga de obtener financiación en todos los mercados tanto internos como externos.

En este marco de crecimiento un tanto menor, y de posible reordenamiento del gasto, se producirá sin dudas una puja distributiva, tal vez expresada en las negociaciones paritarias. Sin embargo a la luz de la posición de los distintos actores y en base a la experiencia acumulada en estos años, la situación que se observa tiene mas un componente político que una cuestión puramente económica, ya que las paritarias y la discusión salarial no pueden soslayar el mencionado contexto y la premisa de que el todo está por encima de las partes, más aun después de la clara mejora en materia de salarios y distribución que este modelo ha permitido cosechar en los últimos años.

La inversión es una variable clave para el año 2012 en la que las expectativas juegan un rol importante. En rigor de verdad no habría que esperar una baja importante en la inversión respecto al año pasado, si se espera crecer al 6%. Esta circunstancia ya ocurrió en otros años y especialmente se verificó en el 2011 con un importante crecimiento concreto de la inversión, muy lejos de los pronósticos negativos sobre la misma.Por esto también resulta crucial que tengamos una actitud responsable y positiva acerca de nosotros mismos, para evitar la propagación de opiniones o comentarios interesados con visiones apocalípticas sobre el país y su economía, a las que los argentinos solemos dar lugar, sin filtro ni verificación alguna.

Nuevamente como en el 2009, con un contexto de menor crecimiento y del reordenamiento del gasto, el tema de la inflación, sin dejar de ser muy importante por sus efectos negativos sobre la economía y en general sobre los sectores de menores recursos, puede pasar a un segundo plano mediático. Sin embargo y más allá de las diferencias de cálculo o estimaciones entre INDEC y los demás actores, la inflación es una luz amarilla, a tener muy en cuenta para evitar que se transforme en una luz roja que frene el crecimiento. Reconocer el problema y enfrentarlo decididamente es tal vez uno de los deberes pendientes del gobierno y de la aplicación de políticas adecuadas.
Asimismo, muchos se preguntan cómo repercutirá este contexto en nuestra provincia. Es evidente que la economía santafesina ha resultado notablemente beneficiada con este modelo, ya sea por el crecimiento de la actividad productiva como del nivel de ingresos de su población. Por lo tanto, es de esperar que la provincia de Santa Fe este en armonía con los principios básicos y las políticas que permitieron este crecimiento, más allá de las diferencias partidarias que se manifiestan medios-mediante, con relativa frecuencia. Sin embargo, los desafíos en términos de la política económica provincial son todavía importantes, ya que no todo depende de lo que haga el gobierno nacional, sino también de un conjunto de acciones que bien definidas y aplicadas pueden resultar muy positivas para la provincia. Sin bien las grandes decisiones que hacen a la Macroeconomía son competencia del gobierno nacional, existe una gran cantidad de herramientas de política y recursos propios que bien gestionados significan una posibilidad para la mejora de la economía provincial y de todos los santefesinos, como por ejemplo las obras de infraestructura y servicios que deberían formar parte de los planes provinciales no solo de anuncios, sino de efectiva concreción. Además toda la política fiscal, los incentivos y en general las iniciativas y acciones creativas que permitan acompañar y reforzar el crecimiento a la par de lograr la mayor inclusión social y el mejoramiento del nivel de vida de la población. Santa Fe es una provincia dotada de gran cantidad de recursos y no se puede pensar en una situación donde los problemas globales externos impidan el desarrollo y avance de la misma, más allá de admitir que pueden existir dificultades que se pueden sortear con una buena gestión y la participación y el dialogo de todos los sectores.

En conclusión, frente a un contexto internacional de crisis y alta volatilidad, la Argentina sigue teniendo la gran oportunidad de consolidarse como economía emergente y re-posicionarse a nivel mundial en la provisión de bienes y servicio de mayor valor agregado. Seguirá siendo un país con verdaderas posibilidades para la inversión y su estabilidad política y económica son un patrimonio logrado por todos los argentinos que deberíamos conservar y defender.

Para ello es importante apoyar desde todos los sectores los logros el país y la coherencia en materia de política económica, lo que no quita la labor de todos en un marco de convivencia democrática y madurez política.


Autor: Lic. Daniel Guida

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